domingo, 5 de diciembre de 2010

Steve Canyon

Serial basado en la evolución de la sociedad americana y en las actitudes gubernativas ante los acontecimientos internacionales, Milton Caniff que se reservó la propiedad de la obra, confió la distribución a Field Enterprises y King Features colaboraría en esta función.
Una enorme curiosidad había rodeado la génesis de la serie y múltiples diarios la contrataron antes de ver una sola entrega. la inauguración fue el 13 de enero de 1947, tuvo una enorme resoncia, ampliada cuando el domingo siguiente apareció la primera página dominical en color.
El sentido inicial de Steve Canyon estaba íntimamente relacionado con las dramáticas consecuencias de la II Guerra Mundial referidas a los combatientes caídos y la difícil reinserción de los supervivientes en la vida civil.
Steve Canyon, ex-aviador de transporte durante la II Guerra Mundial, propietario en bancarrota de una empresa de aviones cuyo nombre Horizons Unlimited constituía toda una proclama de fe en la aventura y el futuro, trajo a la tensa postguerra un mensaje moral análogo a los difundidos por el presidente Roosevelet y por los intelectuales de la años treinta durante la Depresión. Pero las sombras de la guerra volvían a cernirse sobre el pueblo americano, en 1949 el protagonista, al frente de una escuadrilla de mercenarios que luchaban en China contra las fuerzas de Mao, encomendaba una misión peligrosa al piloto Leighton Olson, marido de Summer que atraía sentimentalmente a Steve. Durante la misión Lieghton es dado por muerto. Summer y Steve iniciaban una relación cuya culminación en boda quedaría frenada una y otra vez por diversas circunstancias.
 Pero a mediados de octubre de 1955 Leigthton volvía junto a Summer, incapaz de valerse por sí mismo. A partir de entonces la dedicación de Summer a cuidar de su imposibilitado marido, la continuidad e imposibilidad de los sentimientos entre los protagonistas y el refugio de Steve en las tareas militares caracterizarían durante largos años una obra que desplegaba una vasta crónica de la comunidad americana y un constante testimonio de la actualidad histórica de las zonas conflíctivas del planeta.

La serie se desarrolló en consecuencia desde la perspectiva de que una maldición, la maldición de la guerra (paralela a la que afectaba a los protagonistas), había recaído sobre un pueblo que debía demostrar su destino con el sacrificio heroico de las pasiones individuales.
Cabía, sin duda, cualquier otro tipo de elección en cuanto al rumbo de Steve Canyon, pero Caniff se decidió por la que su país había tomado y además documentalista al máximo, prosiguió la estrecha relación con el Pentagono. Lo cual le había permitido estar sólidamente informado sobre las cuestiones militares y bélicas e imbuir su obra de un naturalismo total.
En 1970 fallece Lieghton ,  terminando los sufrimientos morales del trio de protagonistas y Steve y Summer pueden por fin contraer matrimonio. Esta inmensa obra estuvo en candelero durante más de cuatro décadas hasta el fallecimiento del autor

The Punisher

The Punisher es el héroe más peligroso de Marvel. Aun cuando no posea habilidades especiales más allá de las propias de un soldado entrenado y motivado, su impacable compromiso de combatir el crimen ha convertido su vida en una batalla sangrienta e interminable.
Mientras que otros héroes Marvel se muestran reacios a matar, Punisher disfruta en su papel de ejecutor. El gigantesco cráneo que adorna su uniforme resume su personalidad.
El guionista Gerry Conway y el director artístico de Marvel, John Romita, concibieron en principio a Punisher como un sombrío pistolero. Cuando apareció por primera vez en 1974, el personaje era un asesino a sueldo que sólo eliminaba a los criminales.
No obstante, la idea de matar por dinero se abandonó casi inmediatamente y Punisher fue transformado en un cruzado movido por la venganza que sin embargo, era capaz de embolsarse el dinero sucio de sus víctimas.
Su mujer y sus hijos habían sido asesinados tras presenciar accidentalmente un ejecución criminal.
Punisher se vengó de los brutales asesinos y acto seguido, se dedicó a perseguir a todos los transgresores de la ley.
Bajo su apariencia estoica, se esconde un sentimiento de culpa por haber sobrevivido que le atormenta. Aun así, a veces parece sugerirse que su pérdida pudo tratarse de una especie de suerte disfrazada de desgracia, que él había nacido para este trabajo y que no sería feliz de otro modo.
Pese a su obsesión, Punisher es en ciertos sentidos un hombre muy práctico y gran parte de su atractivo se basa en la utilización de tecnología y armas auténticas. Este inquietante héroe es uno de los más convincentes del comic-book, y el armamento forma parte de su encanto. Su talante expeditivo desafía las excusas psicológicas y sociológicas a menudo ofrecidas para explicar la maldad humana: él, simplemente encuentra un criminal y lo mata.
Si bien en algunos aspectos es una versión moderna de los despiadados héroes de los antiguos pulp, también es un personaje representativo de nuestros tiempos o tal vez un reflejo de cómo nos vemos a nosotros mismos hoy en día.
El Capitán América apareció envuelto en la bandera de su país, pero el uniforme del Punisher parece más bien hecho de una bandera pirata.

Principe Valiente

Serial basado en la época medieval y con tema ceñido a la permanente soledad del héroe. Harold Foster lo escribió y dibujó para su difusión, mediante el King Features Syndicate a toda página en los suplementos dominicales, desde el 13 de febrero de 1937 hasta el 16 de mayo de 1971. Aunque Prince Valiant ha continuado hasta nuestros días, cabe considerar que el retiro de su creador con respecto a la realización gráfica cerró una obra muy personal en torno a la continua búsqueda de su destino por el desarraigado Val.
Prince Valiant fue durante el principio una narración en constante progreso a partir de la profecía de una hechicera, que había anunciado al protagonista la imposibilidad de que consiguiera ser feliz en algún lugar.
A lo largo de los primeros años, Foster se tomó las suficientes libertades históricas para aunar la temática de los Caballeros de la Mesa Redonda y de la ruina de la civilización bajo la acometida de la barbarie.
Una primera fase de la iniciación del joven Val (vikingo refugiado con su padre, el rey de Thule, en Britania) tuvo como centro Camelot y como base una serie de leyendas; el protagonista recibio la singin' sword, la espada cantarina, e ingresó en la orden del rey Arturo, tras lo cual reconquistó Thule para su padre.
Hábil y oportunamente, Foster hizo coincidir esta fase con las amenazas de la Alemania nazi. Unas cuantas semanas antes de que Hitler invadiera Polonia, las páginas de Prince Valiant narraron la lucha de nuestro héroe junto a los guerreros-trovadores de Andelkrag para defender la fortaleza contra los hunos, en uno de los instantes con mayor dramatismo y relieve estético de la serie.
Tras sacrificar a sus damas pare evitar caigan  en manos del enemigo, aquellos amantes de las bellas artes, (gracias a los cuales "la vida fue más agradable en el mundo"), se lanzaban a la muerte; Val recuperaba el cadáver de su líder y tras llevarlo al torreón más alto lo arrojaba a las llamas mientras decía, como en un ritual vikingo, " todo Andelkrag será tu tumba".
El dilatado itinerario de Val pareció detenerse en su boda con Aleta, celebrada en 1946. Pero arrancó de nuevo y se materializó en la etapa central de la obra, iniciada con la llegada de Val a un nuevo mundo, América, tras la hecatombe del antiguo. La narración efectuará un importante viraje: el sentido épico surge antes de la lucha cotidiana para adaptarse a las leyes de la naturaleza que de las hazañas guerreras, y Foster, con mágico aliento, describe el devenir de las estaciones, se extasía ante los grandes paisajes, se detiene en pintar la construcción de viviendas, la búsqueda de alimento mediante la caza, la pesca y la siembra, la fabricación de toda clase de utensilios, en una América captada de forma majestuosa, nace Arn, el hijo de Val y Aleta.
Pero, cuando el príncipe cruza otra vez el océano, acechan las sombras de su destino: un sendero sin fin y sin reposo que, a mediados de los sesenta, se precipitará en un rumbo amargo y declinante, lejanos ya los días de las presuntas glorias guerreras; Arn, en su visita a América en 1965, habrá tomado de su padre el relevo de la aventura. Por su parte, Foster sentía que también finalizaba su prolongada carrera como ilustrador. En el ocaso de 1970 hizo pruebas con diversos dibujantes y empezó a ceder entregas a otras manos.
Por último, John Cullen Murphy, cuyas páginas sin firma se habían alternado con las del titular, quedó al frente de la realización gráfica desde la primavera de 1971.
Con todo, el creador siguió escribiendo los textos trazando bocetos, y no se jubiló completamente hasta finales del decenio, cuando se produjo la Sunday que aparecería el 10 de febrero de 1980. Desde entonces, Murphy (con su hijo Cullen como guionista) ha estado al mando de la serie.
Obra de un poeta documentalista y de un pintor capaz de plasmar con serenidad y naturismo violentas escenas de masas, el Prince Valiant fosteriano fue casi siempre un fascinante espectáculo, magnificado por la reproducción en páginas de amplias dimensiones y color fastuoso.
Desde los enfoques ecologistas a los tratamientos épicos, pasando por minuciosas captaciones de interiores y por realistas retratos de los figurantes, Harold Foster logró llenar de magia creativa una historia monumental sobre la caducidad del mundo y el hombre.
                                      

miércoles, 1 de diciembre de 2010

El Pato Howard

Cuando aterrizó sin previo aviso en el Universo Marvel, el Pato Howard causó sensación. Transportado desde otra dimensión a lo que él llamo " un mundo de simios parlanchines sin pelo". Este pato fumador de puros, debutó en una historia del Hombre-Cosa publicada en la colección genérica Fear (diciembre de 1973). "Howard fue creado a modo de broma y totalmente de improviso", comenta el guionista Steve Gerber. De hecho, cuando Gerber vio el primer dibujo de Val Mayerick del pato paseándose por lo que antes habia sido una historia de terror, su primera reacción fue pensar: "¡ Me he metido en un buen lío!".
En realidad, la creacción de Gerber fue todo un hallazgo y tras unas cuantas apariciones del personaje como invitado de varios títulos, tuvo su propia serie.
El nº 1 de Howard the Duck vio la luz en enero de 1976. Para entonces Howard era tan popular que los ejemplares de su primer número fueron atesorados como auténticas piezas de coleccionista. "Era algo diferente a todo lo demás", comenta Gerber.
Enfrentándose a todo, desde una vaca vampira hasta un hombre de jenjibre gigante, Howard aportaba una parodia de los clichés del comic-book y asimismo una buena dosis de sátira social.
Gerber describe al pato como " un personaje esencialmente pasivo que se ve arrastrado a todas sus aventuras" y el eslogan que rezaba en las portadas de la serie, " atrapado en un mundo que él no ha hecho" así lo refleja.
Los lectores respondieron en masa y Howard llegó incluso a protagonizar una tira de prensa de corta duración iniciada en junio de 1977, con guión de gerber y dibujos de Gene Colan. "Howard era genial" comenta Stan Lee, quien recuerda que el pato recibió miles de votos para la nominación como candidato, cuando se presento para presidente de los EE.UU, compitiendo con Gerald Ford y Jimmy Carter, en 1976.
Desgraciadamente, surgió una disputa entre Esteve Gerber y Marvel sobre los derechos del personaje y sin su guionista original, la serie cayó en picado. Finalmente, ambas partes llegaron a un acuerdo pero no antes de cancelarse la publicación regular de Howard the Duck en 1979.
Una lujosa pero fallida adaptación cinematográfica realizada en 1986 sólo logró granjearle una mala reputación al pato. No obstante, pese al descalabro de la película. Howard sigue siendo una creación única que aporto frescura y un agradecido toque de humor al mundo de los comics-books.

Y abandonaron Marvel

Un signo de los tiempos que corrían fue la decisión de Barry Windsor-Smith, a principios de 1973, de abandonar Marvel. Tras 24 números en Conan the Barbarian, Windsor- Smith estaba dispuesto a despedirse, no sólo de la serie sino de los cómics en general.
Mientras, Neal Adams, famoso por por su trabajo para Marvel, por la Patrulla-X y los Vengadores, había adoptado una actitud similar; se aprestó incluso a organizar a autores que no estaban satifechos con las condiciones imperantes en la industria e hizo un gran esfuerzo en DC para conseguir reconocimiento y retribución económica para los olvidados creadores de Superman.
La deserción de estos jóvenes y talentosos autores simbolizaba los problemas existentes en la industria, donde los comics-books eran al mismo tiempo un negocio y una forma de arte.
Los talentos más idealistas no estaban conformes con las restrincciones editoriales, las exigencias de los calendarios y plazos de entrega. Puestos a elegir un trabajo apresurado o no respetar una fecha de entrega, muchos dibujantes optaban por esto último, aun cuando significase un retraso de publicación o tener que echar mano de una reedición para cubrir un número determinado.
Barry Smith, en concreto, estaba molesto por el hecho de recibir a cambio de su trabajo, cada vez más cuidado, una cantidad idéntica a la que habría recibido de realizar un trabajo mediocre y le resultaba frustante que una técnica tan elaborada como la suya entrañase una menor producción y por ello, menores ingresos. " Es una lucha continua", comentó Smith en su día, " y ya estoy cansado de luchar".
Roy Thomas, amigo de los autores rebeldes, parece entender la postura de estos. "Trataron de seguir su propio camino", comenta, " y se tomaron muy en serio lo que hacían, no les interesaba únicamente el dinero"
Como director artitico, John Romita se sintió decepcionado."Hubo toda una generación de dibujantes en los años 70", comenta "formada por jóvenes muy serios pero de talante incorformista. Gente que nosotros creímos que seguirían el camino recorrido tradicionalmente por otros autores. Se marcharon para crear sus propios negocios y hacer sus propios experimentos artísticos". Con todo Romita reconoce que estos espíritus inconformistas contribuyeron, con el tiempo a mejorar la situación de los autores en la industria. "Creo que hicieron bien en seguir su instinto" comenta. " A mí jamás se me hubiese ocurrido negar mis servicios o marcharme. A ellos hay que agradecerles, en parte, que las cosas sean hoy más justas para todos

Capitán América: Renacimiento.

Durante los sucesos ocurridos en la saga Civil War, en los cuales el Capitán América toma partido por el bando perdedor, aunque moralmente sea todo lo contrario, el Centinela de la Libertad fallece. Su muerte causó conmoción por su crudeza y realismo, lejos de la muerte heroica que se le presupone a un héroe del calibre y la prestancia del Capitán América.
Además de esto, la muerte de Steve Rogers fue provocada por el amor de su vida la agente de S.H.I.E.L.D Sharon Carter (manipulada por Craneo Rojo) disparándole a bocajarro a las puertas de un juzgado mientras iba esposado, dándole al conjunto una sensación de más dramatismo y credibilidad.
Pues todo esto se va al garete, ya tenemos de vuelta al Capi, Brubaker se monta una rocambolesca historia en la cual Steve Rogers está atrapado en el espacio-tiempo y entre saltos temporales aprovecha para hacer un repaso a los momentos más importantes de la vida del héroe. Desde su creación en la II Guerra Mundial, hasta etapas miticas como las de Stan Lee y Kirby o Steranko, sin olvidarnos de la guerra Kree-Skrull de los geniales Thomas, Adams y Buscema.
Con el Capitán atrapado en el tiempo, sus amigos intentarán rescatarlo y para ello deberán emplearse a fondo con villanos de la talla de Norman Osborn, el Doctor Muerte o un renacido y diabólico Craneo Rojo.
El guión de Brubaker es entretenido, aunque un tanto simplista, lo de los saltos temporales suena a tomadura de pelo, vamos que no se comió mucho el tarro a la hora de traer a Rogers. Según cuenta Brubaker su intención era traerlo de vuelta al poco tiempo y fue dejando pistas en la serie regular, es posible, pero la verdad es que después de una muerte tan brutal y sincera el Capi no debería de haber regresado nunca más, pues Bucky Barnes (Soldado de Invierno) es un gran y carismático sustituto. De hecho la serie regular no se resintió y tuvo unas ventas más que aceptables.
El Soldado de Invierno es un gran personaje, que tras traer de vuelta al Capi, veremos como se reinstala en el Universo Marvel; esperemos que la editorial siga apostando por él.
En la parte gráfica, Hitch está inconmensurable, para mi su mejor trabajo, se ve que tuvo su tiempo y eso se nota desde las escenas en la II Guerra Mundial hasta la época actual de Reinado Oscuro, su lápiz es meticuloso tanto en las figuras como en los fondos. Con este trabajo se reinvindica como uno de los autores más relevantes de la Marvel actual. Pero no todo es mérito suyo, el dibujante y entintador Butch Guice, le ayuda en el trabajo, sobre todo en los fondos, mientras que su entintado enbellece el trabajo de Hitch, haciéndole subir varios peldaños, un gran profesional Guice que se merece todo nuestro aplauso.
Como he comentado anteriormente, un relato entretenido y bien dibujado, pero falto del empaque necesario para creernos la resurrección del Capi. Viendo esto doy por seguro que los héroes de papel nunca mueren, ya que las editoriales no les dejan descansar, no vaya a ser que se les acabe el negocio.

Lance

 
Western con actitud crítica, que se desarrolla más o menos en la etapa de expansión de Estados Unidos hacia el Pacífico a mediados del siglo XIX.  Esta serie pareció nacer de una visión en el cine del Oeste, la militar y la pro-india, gracias a la versión de directores como John Ford y su apoyo a los nativos, que fueron retratados como victimas.
El protagonista, Lance Saint-Lorne, había vivido aventuras en su juventud junto a Kit Carson y regresado a su hogar de Virginia para trasladarse seguidamente a Wes Point con el fin de cursar estudios militares, lo cual nos es narrado de forma retrospectiva.
Escrita, dibujada y distribuida por Warren Tufts, la serie tuvo su comienzo en entregas dominicales el 5 de junio de 1955, con la llegada del oficial Saint- Lorne a Fort Leavenworth, Kansas, para incorporarse al regimiento nº 1 de Dragones. Poco a poco la narración adquiría tonalidades dramáticas y la iniciación de Lance a la vida en la frontera tomaba el camino que caracterizaría la obra:
la esposa de un periodista prefería dedicar su vida a un jefe sioux; la persecución de unos ladrones de caballos conducía hacia dos desnutridos muchachos indios; aterrorizado por las granadas de los militares, un jefe piel-roja se rendía herido, a Lance, decantándose por un dudoso futuro con los blancos antes que por una muerte segura con los suyos; una india enamorada del protagonista, Many Robles, moria al salvar la vida de la sobrina del coronel.
En Marzo de 1957, Lance renunció a la milicia, ante la ayuda del ejército a un monopolio de pieles y  la indefensión de los cazadores. Retornando a filas como coronel en el verano siguiente, permitió meses después que un joven soldado desertara en compañía de una blanca asimilada a una tribu de pies negros y rescatada contra sus voluntad por los militares.
A finales de 1958 la serie mostraba las atrocidades cometidas por los colonizadores en el norte de California, incidiendo de nuevo en el tema (saqueos, asesinatos, violaciones).

Un año después, en la primavera de 1959, un teniente se erigíó  en dictador de un pueblo californiano, exprimiendo económicamente a sus habitantes e intentaba violar a una joven tras matar a su novio y hacer todo lo posible por asesinarla.
El realismo de la saga no se detenia ni en vericuetos melodramáticos como la ceguera, durante medio año, de la esposa de Lance (la boda se habia celebrado en verano de 1956), ni en la decisión del protagonista de matar a su mejor amigo tras imaginar, sin otro indicio que su fantasia, un romance entre éste y su esposa. Pero lo que prestaba máxima autenticidad a la obra era la perspectiva épica de la narración, con magestuosas inserciones del hombre en el paisaje, espléndidos recursos de iluminación, brillante uso de la viñeta-secuencial, atrevido empleo del color y en definitiva, dramático sentido del espectáculo.
Lance fue clausurada por su creador Warren Tufts en 29 de mayo de 1960